CARÁCTER ( Montaña
de los Pirineos )
Fundamentalmente es el de un perro de guarda, muy equilibrado,
noble, inteligente, desconfiado, insobornable y muy observador,
que se adapta con facilidad a las costumbres de la casa donde
vive. No es nervioso ni agresivo. No tiene predisposición
a morder, sino que se impone por su gran poder de disuasión
debido a su fortaleza física y su gran seguridad en sí
mismo, sin emplear ni un ápice de violencia superflua.
Esto lo convierte en un animal muy adecuado para aquellas personas
sin experiencia en educar perros grandes, ya que un animal de
esta corpulencia, pendenciero y provocador, se convertiría
en un grave problema.
Es un perro extremadamente reflexivo, de manera que interpone
la reflexión a la acción; observa, evalúa
la problemática y reacciona en función de ésta,
sin mediar ninguna orden de su dueño. El instinto de guarda
y defensa lo tiene fijado en su genoma gracias a miles de años
desarrollando esta actividad. No hace falta adiestrarlo para guardar
o vigilar. Solamente es necesaria una socialización o impronta
para conseguir que el perro entienda que la familia a proteger
son los animales del rebaño, -en el caso que vaya destinado
a la guarda y protección de rebaños-, o las personas
-cuando su destino sea para solaz, deleite, cuidado y protección
de personas-. En ambos casos los guarda y defiende por encima
de todo, sin abandonarlos nunca, manteniendo la fidelidad a sus
protegidos, al dueño y a las personas que le rodean. Sobretodo
es muy tolerante con los niños, hasta el punto que si lo
molestan en exceso, no gruñe, sino que gime y se
aparta de ellos.
UN POCO DE HISTORIA
Presente en los Pirineos desde tiempos inmemoriales, conocido
en la Edad Media y utilizado como guardián de Castillos.
Es mencionado por Gastón Phoebus en el siglo XIV. Apreciado
como perro de compañía en el siglo XVII, conoció
la gloria en la corte de Luis XIV. La primera descripción
detallada de este perro data de 1897, en el libro del Conde de
Bylandt. Diez años después se crearon los primeros
clubes de raza, y en 1923 la "Reunión des Amateurs
de Chiens Pyrénéens", por iniciativa de M.
Bernard Sénac-Lagrange, registró el Estándar
oficial ante Sociedad Central Canina El Estándar actual
es, sin embargo, muy parecido al Estándar elaborado en
1923, siendo sólo precisiones lo que se han incorporado.
